El rey de Amarillo

Algo hay que leer para matar el tiempo pero ya os dije en la anterior entrada que no estoy para grandes proyectos así que me propuse explorar el terror literario con lo que tengo por casa.

Hace un par de años ya sentí un leve interés por la cuestión y compré las obras completas de H.P. Lovecraft, que es lo que estoy leyendo ahora, y algunas de Thomas Ligotti, autor de terror que me recomendó un excompañero con un gusto literario exquisito. Mientras saciaba mi interés, leí en algún lugar que la inspiración de Lovecraft y el pionero en abandonar un poco las historias de fantasma fue Robert W. Chambers y el presente libro, así que también lo adquirí.

Sé que la estoy cagando porque no he comenzado por Poe, que vendría a ser el papá de todo este asunto, pero recordemos que lo mejor es enemigo de lo bueno, lo cual olvido a menudo.

Tengo una opinión bastante variada sobre los relatos que contiene «El rey de amarillo». Aunque W. Chambers haya sido el primero en tratar de desembarazarse de los típicos cuentos de fantasmas en la mayoría de casos sus escritos terminan siéndolo. Pese a ello, incluso en estos casos, la locura o una maldición familiar siempre son el motor de la trama.

Los relatos que más me han gustado son aquellos en que las entidades ectoplasmáticas no tienen ningún protagonismo. De estos tenemos diferentes tipos: odios y envidias que conducen a crímenes terribles, sueños extraños, enfermedades y locuras producidas por la lectura de un libro prohibido («El rey de amarillo»), criaturas pequeñas, nauseabundas y de naturaleza desconcertante…

Por lo poco que he leído de Lovecraft me creo que este libro haya tenido gran influencia en su obra. Robert ya tiene personajes con una racionalidad que choca brutalmente con lo incierto y terrible, obras terribles fruto de la demencia, cultos paganos junto con eventos y criaturas que los narradores rechazan describir para evitar rememorar el horror o para proteger a la humanidad de un mal innombrable.

También hay mucha sinofobia, la mitad de los malos son chinos y dan miedo sólo por serlo. Se ve que eso era muy típico de la época.

En resumen, se trata de un libro interesante por sus consecuencias en la historia de la literatura y que tiene valor por ser pionero pero a no ser que tengas un interés concreto en el proceso evolutivo de la literatura de terror no lo recomiendo.


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