
He leído «Las mil y una noches» y, tan sólo diciendo esto, hay que aclarar un aspecto clave.
Un amigo me preguntó si estaba leyendo la original. Esto tiene bastante chicha. Se ve que en las recopilaciones más típicas y extensas es común encontrar las conocidas historias de Simbad, Ali Babá, la muerte en Samara, etc… En la edición que he utilizado no aparece ninguna de estas. La gente que sabe se ve que ha determinado, por cuestiones de estilo y técnicas literarias, que esas historias deben ser de momentos anteriores y posteriores.
También hay que aclarar que no hay tantas noches como promete el título y que se ve que las noches tenían duraciones muy variadas. O eso o bien había noches en que Sherezade y el rey festejaban más en la cama que tiempo dedicaba ella a contarle historias a él. En relación a esto me encanta mucho la manera en que nuestra heroína arriesga el pellejo para salvar la vida a infinidad de mujeres utilizando la maravillosa virtud de la memoria y un prodigioso uso del «cliffhanger».
Una vez aclarado, esto en mi opinión es un libro muy interesante aunque al final acaba haciéndose pesado.
Es una lectura muy interesante por los contrastes con la literatura típica europea y por ciertas limitaciones que tenía el autor para conocer regiones lejanas (esto se deja ver cuando en los relatos que acontecen en China la estructura administrativa del imperio también se basa en visires). A continuación iré comentando las cosas que más curiosidad me han causado.
La primera es que, pese a que el marco y el trasfondo de la obra son brutalmente patriarcales (rollo: creo que mi esposa es infiel y por tanto la descuartizo pero luego se demuestra que un genio malvado me confundió y la autoridad de turno se compadece y me recompensa casándome con su hija) en las historias hay muchas mujeres autónomas, capaces de enriquecerse y llevar un negocio solas, otras que deciden que jamás se casarán y muchas que muestran una iniciativa asombrosa en el disfrute sexual y en el establecimiento de relaciones amorosas.
También me ha llamado mucho las concatenaciones de pareados que se usan para describir la belleza, la inteligencia e incluso la fealdad («siete defectos hay en su rostro/la fealdad es el menor de ellos»). En los que sirven para describir la belleza es común la mención al Sol, la Luna, lunares en la mejilla y ramas y gacelas.
En relación a las virtudes señaladas a los diferentes personajes, en el caso de las mujeres la mayor parte de las veces es la belleza, pero en el caso de los hombres también. No soy un experto, pero creo que en los mitos e historias europeos de la época eso no sucede. Sin embargo, lo que más me llama la atención en este aspecto es que los atributos que debe poseer un hombre para que se le asigne esa virtud son exactamente los mismos que en una mujer: cintura fina, cara redonda, etc.
Le llega el momento al vino. Aquí bebe vino hasta el califa. Me imagino que la instauración del alcohol como «haram» es posterior a la redacción, aunque ya se deja entrever que ser abstemio es una virtud. ¿Alguien puede aclararme este asunto? Podría buscar información al respecto pero me gusta mucho más pasarme el día elucubrando, la verdad.
Para terminar lo de que haya genios creyentes, es decir musulmanes, o no me vuela bastante la cabeza. Nunca he oído hablar de la confesionalidad de los duendes y elfos de nuestros bosques.
Después de leer esto tengo muy claro que me faltan conocimientos de literatura medieval y que tengo que arreglarlo. Además he llegado a la conclusión de que leer obras de otras culturas es bastante interesante así que…»Viaje al oeste» prepárate.
Ah, se me olvidaba. ¿Harún Arrashid existió? Se carrilea la mitad de las historias.
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